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La voz estadística de los cubanos

Los de Afuera NO votan

Los de Afuera NO votan

Millones de cubanos viven hoy fuera del país, muchos de ellos forzados por la crisis económica, la falta de libertades y la ausencia de oportunidades. Aun así, mantienen la ciudadanía, sostienen familias con remesas y siguen profundamente ligados al destino nacional. Sin embargo, están completamente excluidos de los procesos electorales. Para algunos, esta exclusión es una injusticia política; para otros, una condición lógica vinculada a la residencia. El debate enfrenta dos visiones opuestas de nación, ciudadanía y legitimidad democrática. ¿Debe el cubano residente en el exterior tener derecho a votar en las elecciones nacionales?

No debe poder votar (residencia es condición)
El voto debe ser ejercido por quienes viven de manera permanente en el país y enfrentan en carne propia las consecuencias diarias de las decisiones políticas. Quien reside en el exterior no sufre directamente la inflación, la escasez, el transporte colapsado ni los servicios públicos deteriorados. Permitir que personas que no viven esa realidad influyan en el rumbo político puede generar decisiones desconectadas del día a día nacional. Además, el voto desde el exterior abre la puerta a presiones, intereses y narrativas ajenas al contexto interno, lo que podría distorsionar procesos que deberían responder únicamente a la realidad doméstica. La participación política no puede desligarse completamente de la residencia efectiva. El derecho al voto no se pierde, pero se suspende mientras el ciudadano decide vivir fuera del país.
Sí debe poder votar (derecho ciudadano pleno)
Negar el voto al cubano que reside en el exterior es una forma de exclusión política deliberada. La ciudadanía no se pierde por emigrar, y mucho menos cuando esa emigración ha sido, en la mayoría de los casos, consecuencia directa del propio sistema. El Estado cubano sigue reconociendo a esos ciudadanos para cobrar pasaportes, prórrogas, trámites consulares y captar remesas, pero los ignora cuando se trata de decidir el rumbo del país. Además, las decisiones políticas tomadas en Cuba impactan directamente a la diáspora: afectan a sus familias, a sus propiedades, a su derecho de retorno y a su vínculo económico y emocional con la Isla. Excluirlos del voto no protege la soberanía; limita la representatividad real de la nación. Permitir el voto exterior ampliaría la legitimidad del sistema y reflejaría una Cuba más completa, diversa y acorde con su realidad demográfica actual.
📊 Total de votos: 4
Protestar en Cuba: ¿derecho ciudadano o amenaza al orden?

Protestar en Cuba: ¿derecho ciudadano o amenaza al orden?

El orden y la estabilidad son valores necesarios en cualquier país,
pero pierden sentido cuando se sostienen sobre el silencio.
La protesta no aparece de la nada: nace cuando los canales institucionales
dejan de responder, cuando reclamar no sirve,
y cuando callar se convierte en la única opción segura.

Para algunos, protestar es desestabilizar;
para otros, es el último intento de participar.
El dilema no es si la calle es el lugar correcto,
sino por qué tantas personas sienten que no existe otro espacio.

Una sociedad verdaderamente fuerte no es la que nunca es cuestionada,
sino la que puede escuchar incluso cuando incomoda.
La pregunta final no es quién protesta,
sino qué está fallando para que protestar sea necesario.

El orden social como garantía de estabilidad
La protesta en Cuba no puede analizarse fuera de su contexto histórico y político.
En un país sometido a presiones externas constantes, la estabilidad no es un lujo, es una necesidad.
Las manifestaciones no controladas pueden generar caos, deslegitimar instituciones y abrir brechas peligrosas para la soberanía. El Estado tiene la responsabilidad de preservar el orden, evitar la manipulación externa y garantizar que los cambios se produzcan de forma organizada.
La protesta como voz cuando no hay canales
La protesta social surge cuando la gente deja de sentirse escuchada.
No es conspiración: es expresión. Cuando los salarios no alcanzan,
cuando los servicios fallan, cuando no existen espacios reales para reclamar, la calle se convierte en el último canal. Protestar no es traicionar al país, es intentar corregirlo. Un sistema que teme a la protesta no teme al desorden, teme a la opinión de su gente. Para esta visión, la protesta no es el problema: es el síntoma.
📊 Total de votos: 3
Religión en Cuba

Religión en Cuba

La libertad religiosa forma parte de los derechos fundamentales y refleja el vínculo entre fe, poder y sociedad. Para el Estado, existe un marco legal que garantiza la práctica religiosa; para otros, persisten controles, límites y condicionamientos que restringen la autonomía real de las comunidades de fe.

Cuba garantiza la práctica religiosa dentro del marco legal y social del país.
En Cuba existe libertad de culto y respeto a las creencias religiosas. Las instituciones religiosas pueden funcionar, crecer y participar en la vida social siempre que respeten la legalidad vigente. El Estado se presenta como garante del equilibrio entre fe, orden social y soberanía nacional.
Las religiones son toleradas mientras tanto no se cuestione al poder del Estado.
Desde esta postura, la libertad religiosa está condicionada por el control estatal. Comunidades, líderes y creyentes enfrentan vigilancia, restricciones y represalias cuando su fe se vuelve independiente o crítica. La religión, según esta visión, es aceptada solo mientras permanezca subordinada al poder político.
📊 Total de votos: 2
Libertad de expresión y prensa en Cuba

Libertad de expresión y prensa en Cuba

La libertad de expresión y de prensa es uno de los temas más sensibles del debate nacional. Para el Estado, la regulación protege la soberanía informativa y el orden social; para otros, limita el derecho ciudadano a informar, opinar y fiscalizar al poder. Dos visiones enfrentadas sobre una misma realidad.

La regulación informativa protege la soberanía.
La prensa cumple una función social y debe actuar con responsabilidad. La regulación evita campañas de desinformación, protege la estabilidad del país y garantiza que la comunicación responda al interés colectivo, no a agendas privadas o extranjeras que busquen desestabilizar el orden social.
Sin prensa libre, la verdad queda subordinada al poder.
La falta de libertad de prensa impide el debate público real y silencia voces críticas. El control estatal sobre medios y contenidos limita el derecho a informar y ser informado, convierte la opinión en riesgo y deja a la ciudadanía sin herramientas para exigir transparencia y rendición de cuentas.
📊 Total de votos: 2
Derechos de las personas LGBTIQ+

Derechos de las personas LGBTIQ+

Los derechos de las personas LGBTIQ+ generan uno de los debates sociales más visibles en Cuba. Para el Estado, se han producido avances legales y culturales importantes; para otros sectores, persisten la discriminación, el control institucional y la falta de libertades plenas. Dos visiones opuestas sobre una misma realidad.

Cuba avanza en el reconocimiento legal y la protección de la diversidad sexual.
Cuba ha dado pasos significativos en el reconocimiento de los derechos LGBTIQ+, con reformas legales, políticas públicas inclusivas y educación social contra la discriminación. El Estado se presenta como garante de igualdad, promoviendo el respeto, la protección jurídica y la inclusión dentro del marco institucional del país.
Sin libertades plenas, la inclusión LGBTIQ+ sigue parcial y controlada.
Desde esta postura, los avances legales no compensan la falta de libertades reales. La comunidad LGBTIQ+ enfrenta censura, represión de activismo independiente y límites a la expresión pública. Los derechos, según esta visión, existen mientras no cuestionen al poder, dejando la igualdad supeditada al control político.
📊 Total de votos: 1
Tu vejez está garantizada?

Tu vejez está garantizada?

¿Red de protección mínima o colapso moral del sistema social? Tu voto expone la realidad que muchos prefieren ocultar.

Sin el amparo del Estado, la vejez en Cuba sería un abandono total y una condena aún más brutal.
La seguridad social cubana ha evitado el abandono total de los ancianos en un país empobrecido y envejecido, garantizando pensiones universales mínimas incluso en crisis extremas; según esta visión, sin ese amparo estatal miles de adultos mayores quedarían completamente desprotegidos frente a una realidad aún más brutal.
En Cuba, envejecer es ser desechado por un sistema que prometió protección y entregó miseria.
La tercera edad en Cuba enfrenta una emergencia humanitaria silenciosa: pensiones insuficientes, escasez constante y abandono institucional obligan a muchos ancianos a sobrevivir con ayuda familiar o mendicidad, evidenciando que el sistema social prometido colapsó y convirtió a quienes trabajaron toda su vida en víctimas invisibles actuales.
📊 Total de votos: 1
Migración cubana

Migración cubana

¿Es la migración una agresión inducida desde fuera o la consecuencia inevitable de un país que expulsa a su gente? Vota y haz visible tu posición.

La emigración es consecuencia de presiones externas y una vía de superación.
La migración masiva es consecuencia directa del bloqueo externo, la manipulación política y las campañas que incentivan la salida ilegal, desangrando al país de fuerza laboral joven y calificada, mientras el Estado intenta sostener servicios básicos bajo presión económica constante.
La emigración masiva es el voto silencioso de quienes ya no ven futuro en el país.
La migración es un voto de escape contra un sistema que no ofrece futuro, donde millones huyen no por propaganda externa, sino por falta de libertades, salarios indignos y ausencia de oportunidades reales, convirtiendo al éxodo en el mayor referendo silencioso contra el poder.
📊 Total de votos: 1

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